Sobre Este Reporte

Este reporte forma parte integral del proyecto “Medición de la Seguridad Digital de Mujeres Periodistas para mejorar su protección y acceso a la información en Centroamérica (El Salvador, Honduras y Nicaragua) durante la pandemia de Covid-19” que fue financiado por el Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (IPDC por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El objetivo principal de este proyecto fue compilar información relacionada con la Seguridad de Mujeres Periodistas en El Salvador, Honduras y Nicaragua. Para ello la Dra. Mariateresa Garrido V., investigadora principal y coordinadora del proyecto, desarrolló un cuestionario digital que fue completado por 217 periodistas.[1] Sus respuestas constituyen la información analizada y presentada en este reporte.

Es de destacar que los datos obtenidos en el cuestionario se limitan a las situaciones reportadas por las participantes, por lo que los resultados reportados no son generalizables y deben ser analizados con relación a otros estudios que reflejen la situación de mujeres periodistas en cada uno de los países bajo estudio.

El objetivo secundario del proyecto fue otorgar herramientas de seguridad digital a las periodis- tas participantes del estudio, de allí que quienes completaron el cuestionario, tuvieron la opor- tunidad de participar en un Taller Gratuito de Seguridad Digital impartido por la organización Access Now en agosto 2021. Es de destacar que se realizó un taller por país, por lo que las par- ticipantes tuvieron la oportunidad de obtener información adaptada a sus realidades. De igual forma, se les otorgó una guía detallada para que pudieran revisar las herramientas presentadas y adaptarlas a su situación personal.

Este reporte forma parte de los esfuerzos de la UNESCO para mejorar la seguridad y protección de mujeres periodistas en el mundo.

Por último, la autora agradece el apoyo brindado por la UNESCO para la realización de este estu- dio, a la organización Access Now por los cono- cimientos compartidos con las participantes de este estudio, al equipo de la UPAZ que trabajó en cada fase de este proyecto y a las periodistas que participaron en este estudio. Sin su ayuda esta publicación no hubiera sido posible.

[1] Ver sección de metodología para información detallada de los y las participantes del estudio.

El periodismo ha cambiado y se ha adaptado a las nuevas realidades. Medios tradicionales han comenzado a utilizar plataformas digitales para distribuir sus contenidos y llegar a una audiencia más amplia, a su vez, el número de medios nativos digitales ha aumentado constantemente en toda la región. En consecuencia, el panorama mediático centroamericano ha cambiado sustancialmente, impactando no sólo la forma de hacer periodismo, sino también las situaciones que ponen en riesgo a las periodistas.

El aumento de  tecnologías  de  la  comunicación ha favorecido esta transformación. Estadísticas indican que entre 2020 y 2021 el número de usuarios de Internet en Centroamérica incrementó en un 4.7%. De hecho, de los 181 millones de habitantes de la región, aproximadamente 67% tienen acceso a Internet. Quienes tienen acceso por lo general lo hacen desde dispositivos móviles (97%) y para acceder a redes sociales, siendo las más importantes Facebook y YouTube (We Are Social, 2021).

Adicionalmente, el estudio publicado por Global Media Monitoring Project (GMMP) en 2020, demuestra que  en  Latinoamérica  la  relevancia y el uso de medios digitales incrementó como consecuencia  de   la   pandemia,   aunque   como se observa en el gráfico elaborado por ellos, los medios tradicionales siguen siendo relevantes en Latinoamérica (pág. 9).

A pesar de los beneficios de esta transformación, UNESCO destacó que en Latinoamérica los y las periodistas están bajo constante presión y vigilancia, y enfrentan diferentes formas de censura digital (2018, pág. 6). En cuanto a Centroamérica, investigadores han señalado que los ordenamientos jurídicos favorecen la creación de oligopolios que incrementan la censura, la autocensura y la presión sobre los y las periodistas. Investigaciones sugieren que la censura es ordenada por directivos de los medios de comunicación para los que trabajan, y para evitar esa situación, los y las periodistas deciden autocensurarse (Cristancho & Chavarría, 2014b). De igual forma, los ordenamientos jurídicos nacionales no han incorporado regulaciones que protejan a las mujeres de la violencia de género digital (Cuellar & Chaher, 2020).

No obstante, hay otras situaciones que afectan la libertad de prensa. Desde 2012 UNESCO ha reportado un aumento en la violencia en contra de periodistas en Latinoamérica, lo que la convierte en la segunda región más peligrosa del mundo para ejercer el periodismo (UNESCO, 2018, pág. 4). Adicionalmente, desde 1993 UNESCO ha registrado 77 periodistas asesinados en la región centroamericana (Costa Rica 2, El Salvador 6, Guatemala 22, Honduras 44, Nicaragua 3), de los cuales tres corresponden a mujeres periodistas (UNESCO, 2021). 

Las mujeres periodistas, además de enfrentar las situaciones anteriores, manifiestan que muchas veces las agresiones que experimentan son por parte de sus mismos compañeros de trabajo y normalmente son expresadas a través de acoso sexual (Montiel, 2019). Es relevante indicar que los cambios en las relaciones laborales también producen ataques por parte de las audiencias. 

Sobre este particular el reporte de GMMP de 2021 indica que los principales temas reportados por los medios de comunicación de la región se relacionan con política, gobierno, economía, social y legal. Estos temas han sido tradicionalmente dominados por hombres, sin embargo, el mismo estudio encontró que “las mujeres periodistas son mayor en número que los hombres en temas de economía, social y legal, y, ciencia y salud” (pág. 22). En consecuencia, este cambio puede ser indicativo del aumento de ataques contra mujeres periodistas que cubren estas áreas, y se manifiestan independientemente del medio para el cual trabajan. De hecho, un estudio realizado en 2020 encontró que en Twitter:

“los temas que generan mayor cantidad de respuestas agresivas a los tuits de las/os periodistas, se relacionan con política: posiciones, denuncias de corrupción, oficialismo y oposición, pero principalmente líderes o lideresas (asuman o no un caudillazgo) que participan o son objeto de polarización en un supuesto debate de la opinión pública” (Cuellar & Chaher, 2020, pág. 46).

Las personas o entes que generalmente perpetúan las amenazas en contra de periodistas varían entre cada país. En países como El Salvador y Nicaragua, generalmente es el mismo gobierno el que censura y amenaza a la prensa, lo que sigue la tendencia de otros países. No obstante, una diferencia notable en la región es la participación de diferentes organizaciones criminales (pandillas, narcotráfico) en las amenazas y ataques contra los y las periodistas (Montiel, 2019) (Cristancho & Chavarría, 2014b).

Periodismo durante la pandemia del Covid-19

La importancia del periodismo y la disponibilidad de información pública se ha puesto de manifiesto durante la pandemia, sin embargo, a nivel mundial las restricciones han sido innumerables. Los relatores para la libertad de expresión de los diferentes sistemas regionales de protección de derechos humanos, el 19 de marzo de 2020, publicaron un Comunicado Conjunto en el que destacaron las siguientes obligaciones de los estados:

  1. Otorgar información veraz y accesible para todas las personas sobre el virus.
  2. Abstenerse de bloquear el acceso a Internet.
  3. Proteger a periodistas, y particularmente, garantizar el acceso a la información pública necesaria para reportar sobre la pandemia y evitar la desinformación y la diseminación de información falsa.

En el contexto de la pandemia de Covid-19, mujeres periodistas comentan que la pandemia ha sido una amenaza a su salud; puesto que viven con temor de contagiarse cuando tienen que cubrir situaciones fuera de sus hogares, eso sin incluir el miedo a quedarse sin trabajo. Adicionalmente, la división entre las tareas domésticas y la supervisión de las personas bajo su cuidado añade una carga adicional a sus tareas diarias, mientras que el uso de plataformas digitales ha aumentado los riesgos de acoso sexual en línea (Castro, 2020).

Este panorama general nos sirve como marco referencial para entender el contexto regional. La pandemia ha destacado problemas estructurales preexistentes y que han sido exacerbados por las condiciones excepcionales impuestas en cada país y por cada medio de comunicación. Como se verá en los siguientes capítulos, hay situaciones que afectan a todas las mujeres periodistas y que han impactado sus vidas, tanto a nivel profesional y personal; pero hay situaciones únicas de cada contexto que demuestran las particularidades de cada país.

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